domingo, 29 de marzo de 2015

Canta y no llores.

      Hoy quise tomarme un momento, para contar una parte de la historia que nadie sabe, más que yo.


     Un 10 de febrero de 2010 me toco despedirme de ti, no tenia miedo de decirte adiós, tenia miedo porque sabia que esa seria la ultima vez que te tendría; Muchas personas me han dicho que las paginas hay que pasarlas pero dime tu, tu que se que me lees ¿como hago para dejar ir a un pedazo de mi vida? ¿como hago para no extrañar a quien me acompaño a crecer? dígame Ud abuelo, si tiene la respuesta dígamela porque hasta ahora lo único que he sentido es una brisa fría en el alma cada vez que lo recuerdo aunque se me pongan brillantes y aguados los ojos por no soltar lagrimas, siempre me sonrío porque me llega su olor y su voz aunque no tan clara como me gustaría.

     Siempre me he caracterizado por guardarme lo que siento y sacar a flote esa fuerza para seguir sin que nada interrumpa lo que quiero lograr, debo admitir que al recibir la noticia mi mundo se vino abajo, recuerdo sentir el frió recorrer mi espalda y mi mente inundada por las preocupaciones y tenia el famoso " ¿y ahora que hago? " mientras escuchaba el llanto incontrolable de mi madre, y todos nos vestíamos para salir a casa de mi tía antes de que llegaran a buscar el cuerpo. De camino para allá mi mandíbula estaba tan tensa que me dio dolor de cabeza, continuaba tragándome todo, porque hasta la luna que me acompaña hoy pienso, que haber soltado el llanto no hubiese ayudado en nada a mi mamá.

     Al llegar todos estaban sentados llorando a su alrededor y mi hermano me acerco a el y me dijo despídete, yo asentí y me acerque y le toque la mano, estaba helada, estaba acostado tranquilo y callado, ese hombre que estaba ahí no se parecía a mi abuelo, hombre de sangre caliente, Conversador, conquistador de mujeres (hasta los 90 años tuvo novia, y no era vieja) echador de broma, carácter fuerte quizá demasiado pero nos quería a todos y nos cuidaba. En ese momento algo se quebró dentro de mi y sabia que todo iba a ser diferente,  supe que no te vería mas, que te me ibas, que te me fuiste.

     Luego la tortura de verte bajo el cristal del féretro, inmóvil, descansando con todo ese maquillaje y ropa que te colocaron, Presentable y arregladito como siempre; en el cementerio la única flor blanca con puntas moradas sobre tu ataúd fue la mía, las demás cayeron sin freno al fondo del hoyo, todos te lloraban mientras yo te sonreía.

     Si bien es cierto, que lloraba casi todos los recreos mientras estuviste enfermo para luego bajar a la casa de mi tía, para hacerte tomar tu medicina con algún chiste porque a más nadie se la aceptabas, 3 meses después de tu muerte fue que rodó la primera lagrima por mi rostro, tenia la cara inflamada cada mañana al ir al colegio por haber llorado sin consuelo la noche anterior, así estuve durante 1 o 2 semanas, sólita en mi cuarto sin preocupar a nadie. 

     Esto Sólo lo he escrito porque me es difícil hablar de ello, se me hace un nudo en la garganta que me asfixia y mis ojos me piden que ni lo piense o lloraran hasta secarse... tal vez otro día escriba sobre este señor, pero una parte menos triste de su historia en mi vida.

Te extraño como el primer día Guerrero, Orgullosa de ser tu nieta menor y tu consentida.


Pero como dice la canción que siempre cantabas...
CANTA Y NO LLORES PORQUE CANTANDO SE ALEGRAN CIELITO LINDO LOS CORAZONES.


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