jueves, 12 de febrero de 2015

Evitando lo inevitable

         Esta es una de esas noches donde me invaden los miedos, miedo a avanzar o retroceder, miedo a gritar sin ser oída, miedo a querer, miedo a dejar que me quieran.

      Durante las pocas lunas que he vivido sobre este mundo, aprendí algo sobre mi y ese algo es que no soy una persona muy accesible, soy selectiva con mis amistades y tal vez eso hace que me cueste conocer a nuevas personas. Ahora bien, podre hablarte de mil cosas pero siempre evitare hablarte de mi, porque simplemente me asusta, me asusta que una persona pueda saber demasiado sobre mi, sobre como soy, sobre mis debilidades, sobre mis gustos, sobre mis sueños más descabellados... pero ahora que lo pienso ese miedo recurrente a no hablar de mi, podría ser porque le tengo pavor a que luego de desbordar toneladas de información, no le den valor y lo hagan a un lado y sigan su camino y me dejen con la fiel compañera de todos: la soledad de la mano con la distancia, el temido y a veces inevitable olvido.


      Si en algún momento compartí contigo información profunda sobre mi persona, Felicitaciones, Algo hiciste bien y si te quedaste en mi vida, de antemano te doy las gracias, gracias por ser parte de mi mundo.

domingo, 8 de febrero de 2015

¿Recuerdas la ultima vez que te sentiste pleno?


      Pienso en ese momento que nos damos cuenta que nos sentimos mejor que nunca y que daríamos todo por congelar ese instante y meterlo en un sitio donde podamos recurrir a el cada vez que se nos antoje.
Puedo recordar la alegría que me causo vivir uno de esos famosos momentos, la gran sonrisa que se dibujo en mi rostro cuando me di cuenta de lo ocurrido y en otros, lágrimas que aunque expresen tristezas a veces se muestran cuando la felicidad invade el alma y ya no se puede contener más. Pero sabemos lo que es realmente la felicidad¿? juraría que todos la ignoramos la mayoría del tiempo, porque somos tan codiciosos que vemos la felicidad como algo enorme, como un todo.

      Sin embargo la felicidad se construye poco a poco, de pequeñas cosas, pequeños detalles, como cuando dedicamos tiempo a dejarnos caer en el piso y observamos las estrellas ( aunque no sepamos sus nombres) y la luna (no hay cosa que me parezca más hermosa que la luna), como cuando estamos bajo la lluvia o cuando aventuramos en el mar navegando o buceando, viendo cada maravilla que nos ofrecen las aguas o quizá cuando escuchamos nuestra canción favorita en el sitio donde menos esperabas escucharla y la cantas y la bailas sin que quede nada por dentro. La primera vez que nos dejaron ir a la tienda o bodega como prefieran llamarle, a comprar solos o se me ocurre la vez que fuiste lejos de casa (un campamento o un viaje fuera) para emprender aventuras junto a personas que más adelante se convertirían en tus amigos; el afamado primer beso; el nacimiento de nuevo familiar; la presentación de algo que te inspira cada vez que lo practicas; la vez que te toco tomar el mando de alguna situación y lograste el éxito; la primera canción o juego que aplicaste en una ronda de recreación; esas risas compartidas con un ser querido o con amigos/as; cuando escapaste para ir a un sitio al que no te dejaron ir; que me dices si te nombro el mensaje, la llamada o la mirada de esa persona que consideras tan especial ¿?

      Tiene sentido no¿? son algunos de tantos momentos cotidianos que nos vuelven grandes de espíritu, esos que hacen que la vida cobre sentido a medida que la vamos viviendo, hoy brindo por cada uno de esos hermosos y placenteros momentos que han hecho acto de presencia en mi vida y porque el tiempo me permita reconocerlos más adelante.